¿Cómo es mejor deducir impuestos? ¿Con un plan de pensiones o con una cuenta vivienda o hipoteca?

A la hora de pagar nuestros impuestos, podemos aprovecharnos de una serie de mecanismos que reducirán la cantidad a pagar o, en su caso, incrementarán nuestra devolución. Se trata de las Deducciones Fiscales.

En este artículo nos vamos a centrar en tres productos que dan derecho a deducciones en el Impuesto sobre la Renta: las Cuentas Vivienda, los Planes de Pensiones y las Hipotecas. Existen otras maneras de deducir, como por ejemplo las cuotas pagadas a mutuas, sindicatos, el tener familiares a cargo, las donaciones a organizaciones sin ánimo de lucro, etc. En otra ocasión hablaremos de las deducciones fiscales más profundamente.

Deducciones fiscales por la Cuenta Vivienda

Para empezar, diremos que una Cuenta Vivienda es un depósito donde se hacen aportaciones regulares que son deducibles siempre y cuando se especifique que su fin último es la adquisición de la vivienda habitual, que se ha de comprar antes de cuatro años desde que se formalice la cuenta. En caso contrario, Hacienda nos reclamará la devolución de los beneficios fiscales más sus correspondientes intereses.

Una manera de maximizar nuestro capital sería invertir el dinero en otro producto financiero con mayor interés que la Cuenta Vivienda y al finalizar el año, antes del 31 de Diciembre, ingresar el montante en la Cuenta Vivienda, pues las deducciones se calculan sobre el saldo a 31/12.

Por tanto, el hecho de que se trate de un depósito para la adquisición de la vivienda habitual, hace que este producto suela ser adecuado para gente joven que planea independizarse.

Deducciones fiscales por hipoteca

Una vez adquirida la vivienda, se suele hipotecar como garantía de pago del crédito contraído con la entidad para hacer frente a la compra. Las hipotecas también desgravan la declaración de la Renta. Todos los gastos para la compra de la vivienda, como Notaría, Registro de la Propiedad, Gestoría, etc., más el montante del pago de principal e intereses del período, son deducibles en el IRPF. Por tanto, hay que aprovechar estos beneficios fiscales (ver artículo sobre pagos anticipados en las hipotecas).

Deducciones fiscales por planes de pensiones

Por último, otro producto que permite deducciones fiscales es el Plan de Pensiones. De hecho, es el producto que permite las mayores deducciones posibles.

Un Plan de Pensiones es un depósito (aportación) que la entidad gestora realiza normalmente en un fondo de inversión, para disponer del capital invertido con su revalorización en el momento de la jubilación, o si se da una incapacidad, una enfermedad grave o un desempleo prolongado. En caso de fallecimiento será el beneficiario elegido por el titular quien lo cobre. Ese capital variará de valor diariamente, según la evolución del fondo, y su valor se calcula dividiendo el valor total de ese fondo entre las participaciones existentes.

Llegada la hora de recuperar lo invertido (derechos consolidados), podrá hacerse en forma de una renta inmediata (un pago), de renta diferida (pagos mensuales, trimestrales…etc.), o de una renta mixta (pago inicial y una renta periódica).

Como decíamos, la mayor ventaja de los Planes de Pensiones es su reducción fiscal. De hecho, permiten un ahorro fiscal de hasta un 43%. Hasta los 50 años, el límite de aportación anual al plan es de 10.000 euros. A partir de los 50 años, el límite de aportación es de 12.500 euros. Por tanto, los beneficios fiscales son los que favorecen que tengamos un plan de pensiones. Otra opción es encontrar (no es fácil sin asumir riesgos) productos financieros de inversión que, aunque no desgraven, ofrezcan unos rendimientos, descontados impuestos, superiores a la deducción fiscal del plan más el valor esperado de su revalorización.

Los tres productos que hemos analizado no son excluyentes entre sí. Podíamos decir que el máximo aprovechamiento fiscal sería el siguiente: hacerse una cuenta vivienda, adquirir la vivienda e hipotecarla. Y hacerse un Plan de Pensiones tan pronto como nuestra economía sea lo suficientemente holgada para poder dedicar parte de nuestra renta a las imposiciones periódicas del Plan. Además, el Plan de Pensiones complementará la renta futura que nos corresponderá por nuestra Pensión de Jubilación.

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