¿Cuál de mis deudas pago primero?

A veces podemos sufrir un empeoramiento de nuestra situación financiera, un bache, y cabe la posibilidad de que no podamos hacer frente a todos nuestros pagos inmediatamente. En otras ocasiones ocurre el caso contrario: que obtenemos un dinero, esperada o inesperadamente y queremos pagar parte de las deudas que ya tenemos.

¿Qué deudas me conviene pagar primero?

Para hacer una lista de prioridades en los pagos, nos vamos a basar un concepto claro: qué deudas son más perjudiciales para mí si no las pago. Según este criterio, deberíamos atender a los pagos en este orden:

1. Deudas con aval o garantía de pago

Por ejemplo, un crédito hipotecario. El impago del crédito nos llevará finalmente a la pérdida de la vivienda hipotecada. Por tanto, afectan a nuestra situación de un modo determinante y son deudas que pueden llegar a cambiar nuestro nivel de vida.

2. Deudas por las que puedo sufrir embargos salariales

El impago de estas deudas puede dar lugar a que nos embarguen parte de nuestros ingresos, con lo que es fácil que no podamos atender a otros pagos, empeorando nuestra situación financiera. Estas deudas pueden ser, por ejemplo, pensiones alimenticias a hijos, o el impago de algún impuesto.

3. Deudas por servicios imprescindibles

Existen una serie de deudas cuyo impago puede provocar la restricción en el disfrute de algunos servicios básicos, como la alimentación, la electricidad, el agua potable (de entre los servicios, los imprescindibles), o la farmacia si se es enfermo crónico.

4. Deudas sin aval

Deudas cuyo impago no supondrá la pérdida de nuestros bienes ni nuestros ingresos, pero que a pueden ser llevadas ante la justicia posteriormente por los acreedores (y entonces se pueden convertir en deudas que provoquen embargos salariales o incluso pérdida de bienes personales). Es el caso de las facturas de Internet, teléfono (servicios no imprescindibles), créditos personales, tarjetas de crédito y compra, etc.

5. Deudas con personas

Deudas con familiares, amigos o conocidos, que suelen carecer de documento por escrito (son préstamos entre particulares con la aceptación verbal de ambas partes). Estas deudas se devolverán una vez se hayan satisfecho las de las categorías anteriores. Las personas que nos han dejado el dinero se podrán enfadar, pero esa será la máxima variación de nuestra situación que se de. No estará de más poner al corriente de nuestra situación a los prestamistas y dejar constancia de nuestra intención de pagar en cuanto sea posible.

Veamos un ejemplo de cómo decidir cuáles de tus deudas debes pagar primero

Tengo que pagar: 500 € de hipoteca, 250 € del coche, 120 € de la tarjeta de crédito, 100 € de electricidad, 40 € de Internet, 50 € de agua potable, 300 € de pensión alimenticia a los hijos, 200 € de supermercado. En total, 1560 €.

Pero dispongo de 1300 €, así que empiezo a priorizar según lo que hemos explicado con anterioridad:

1 Deudas con aval: la hipoteca 500 €
2 Deudas con capacidad de embargo: pensión a hijos 300 €
3 Servicios necesarios: agua, luz y comida 350 €
4 Deudas sin aval: tarjeta de crédito, crédito del coche:
sólo me quedan 150 €, así que pago la tarjeta e Internet
160 €
  TOTAL 1310 €

Dejaría pendiente el pago del recibo del coche, porque es una deuda sin aval, sin capacidad de embargo inmediato, y no me limita ningún servicio imprescindible.

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